Ahora que nos contamos

Vivimos un momento único para el cuento. La blogosfera nos acerca y cada vez somos más los que participamos en esta vorágine de lecturas. Nos leemos y comentamos. Aquí encontraras textos para la reflexión y mentiras, muchas mentiras adornadas de realidad...

También he querido hacer mi pequeño homenaje a esos autores a los que tanto debemos, su influencia pesa sobre nosotros y nos hace crecer.

Puedes participar con tus comentarios si lo deseas porque, ahora que nos contamos tantos cuentos..., es el momento.

Espero que el resultado valga la pena y que te sientas a gusto entre estas páginas.

26/7/11

Melancolía


 Anochece en Manhattan...

Sentados en el parque, silenciosos, abrigados por la ligera niebla y el rumor a lo lejos de los coches atravesando el viejo puente. No siento frío pero Tolstoi quiere caminar y me adentro con él en la espesura de este aprendiz de bosquecillo en medio de la civilización. Caminamos, yo pensativo, Tolstoi juguetón, se acerca a una perrita que le mira indiferente, se huelen y ambos gruñen al ser alejados por sus respectivos amos. Las relaciones entre los perros también parecen difíciles cuando son las personas las que los guían. Esto me hace pensar en mis últimas relaciones, las últimas y las primeras, por qué no, todas ellas acabaron en ese baúl de recuerdos donde van a parar las relaciones perdidas. Siento nostalgia, es un sentimiento que me embarga por completo y me recuerda lo que soy y lo que he sido, todas las personas que formaron parte de mí y que perdí, amigos que parecían eternos, las tardes que no volverán, los besos que no me darán y me sumerjo más y más en el bosque con Tolstoi.  

Paola Peinado


22/7/11

La casa

Sobre la montaña hubo un tiempo en el que se podía ver una deslumbrante casa colonial. Se cuenta que la construyó un indiano rico que cansado de su vida por tierras americanas quiso regresar a sus origenes e instalarse en el antiguo pueblo natal de sus padres. Con él se trajo a su esposa, una joven muchacha de buena familia, y una bonita colección de indias con las que la humillaba...
Desde entonces la casa solo había sido habitada por los descendientes del indiano y sus indias, pues su esposa nunca tuvo hijos.

Ahora, dos siglos después, la casa yace sobre sus propios escombros, nadie la habita.

-Todos dicen que esa casa está maldita ¿tú los conocías?
Paola Peinado
-Sí, claro que los conocía, pero yo tampoco sé lo que pasó.
-Dicen que ella lo mató.
-Dicen tantas cosas.
-El caso es que estuvo en la cárcel acusada del asesinato, ¿no es así?
-Sí, estuvo en la cárcel, pero ¿quién sabe? Yo no creo que ella fuera capaz de algo así.
-Entonces, tú quién crees que fue.
-Te parecerá raro, pero yo creo que fue la casa.
-¿La casa? ¿Qué quieres decir?
-No lo sé, Cuando paso por la puerta me recorre un escalofrío, no sabría decirte el motivo, pero esa casa ejerce una fuerza extraña, cuando estoy cerca siento ganas de atravesar la cancela, adentrarme por la espesura del jardín y llegar a la puerta principal. No sé por qué ni para qué, pero de lo que estoy seguro es de lo que me provoca, es como un abismo que me llama y me produce vértigo.
-Atracción fatal, no me hagas reír.
-Exactamente.

Cuando Gabriela salió de la cárcel se negó a volver a su casa, algunos dicen que era por remordimiento, sin embargo, cuando le preguntaron por el motivo solo dijo: "ella ya no me necesita, él era el último".


20/7/11

Una navidad más


Relato corto escrito por Yolanda Sánchez de las Matas y leído en el programa de radio "Cuenta conmigo" de M80 en el año 2001

19/7/11

Retablo de cuentos

Esta es una  obra escrita por varios autores que coincidimos en el taller de escritura creativa de Patricia Sánchez Cutillas entre los años 1999-2001


AUTORES:

El café por la noche
Vicent Van Gogh
 (1853-1890)

     Pako de Manuel, Ida Chacón María José Tejo Álvarez, Esther Ruiz de Pablos, Paula Kapstein L., Francisco José Espada, Eva Martín, Almudena Arribas Bergado, Marta Mateo R., Sherry Wheeler, María Encarnación Jaca Uriarte, Yolanda Sánchez de las Matas, José Gallego Fajardo, María Dolores Gómez, Laure Recio, Teresa Gómez Montero, Edita González Lenza, Carmen Andrés, Carmen Elicegui, Sara Gonzales de Pablos.


Huerga y Fierro 2001





 " Cuento viene de la palabra computare, contar de forma matemática. Y está más próximo a la poesía que a cualquier otro género. Estos veinte cuentos están escritos con el talento del artista y con la precisión del artesano; están hechos no sólo con la elaboración de lo que se hace con cuidado sino también con la pasión necesaria para sentirlos.
    Veinte cuentos, veinte ideas, veinte historias arriesgadas de quien lo tiene todo por ganar. Por eso, el buen lector disfrutará tanto con su lectura. "

Patricia Sánchez-Cutillas

17/7/11

Mi mariposa

Con besitos de azúcar creció a mi alrededor.



Cariñosa y juguetona, me perseguía, me buscaba, jugaba a ser mayor.
Yo me sentía feliz aunque sabía que aquello pasaría. El sueño tenía fin.
No sé cómo, ni de qué manera, solo sé que desperté.



La metamorfosis, sin embargo, fue paulatina.
Yo cada vez jugaba menos con ella y ella, poco a poco, dejó de buscarme, hasta el día en el que me di cuenta de que me faltaba algo.
La busqué. Intenté retomar aquél pasado que ya no volvería, hasta que comprendí que era absurdo.
En su lugar se instaló alguien que yo no conocía, es más, ni ella misma se conocía.
Traté de conciliarme con esa nueva imagen que se iba creando, pero a veces era tan difícil que mis fuerzas flaqueaban.
Busqué nuevas fórmulas en mi desesperada intención por reencontrar la relación de ternura perdida, pero este esfuerzo no me producía más que sinsabores.
Desesperada me dejé llevar y me abandoné a la providencia anhelando la huella de la seda en mi piel y un día...
No sé cómo, ni de qué manera, me pareció vislumbrar un suave tacto revoloteando a mi alrededor.
Era la misma piel sedosa de antaño, un perfume conocido me embriagó y vi el aleteo de unas alas queriendo volar a mi lado, muy cerca de mí, buscando fuerzas para poder emprender un vuelo en solitario, pero bajo el tibio empujón de mis manos,
y la empujé.



El gusanito era ya una bella y libre mariposa.

16/7/11

Sorbitos de canela

Entré presa de un aroma que me había cautivado y no me dejaba escapar. Sucumbí a aquellos olores y me adentre en un mundo donde quizás en sueños ya había estado. Todo era nuevo y sin embargo, entre el coco recién partido y el dulce despertar del café, sabía que algo familiar se encontraba en todo aquello. Me paseé por la estancia silenciosa a excepción del chirriar de mis pisadas en el parqué y miré sin pudor por todos los rincones impregnados de sensaciones absurdas hasta que al fondo de la estancia, iluminada por la tenue luz de una lámpara pequeña de sobremesa estaba ella, radiante y luminosa, repartiendo las pequeñas partículas de hojas secas de diferentes olores y colores. Me miró y supe que a partir de entonces sería un asiduo al té, de canela por favor.